Transplantando una azalea japonesa

Desde hace un par de años, tengo en mi poder una pequeñita satuski (azalea japonesa) enraízada en roca. Se trata de un ejemplar en proceso de formación, por lo que hasta la fecha lo tenía en una maceta de prebonsái, con el objetivo de tener el mejor cultivo posible y, por tanto, lograr un desarrollo mucho más rápido que en una maceta definitiva.

Las azaleas presentan una particularidad a la hora de ser trasplantadas, y es que al contrario que la gran mayoría de especies, no se hace a finales del invierno, sino que tenemos que esperar a que termine su floración (en mayo en el hemisferio norte).

A finales de abril mi satuski presentaba esta abundante floración.

satsuki en floración

La verdad es que las flores de una azalea duran muchísimo en el árbol, ya que perfectamente pueden aguantar 2-3 semanas hasta que comienzan a marchitarse.

Una vez la planta ha completado con la floración, cortamos la flor marchita y podemos llevar a cabo el trasplante.

En mi caso decidí usar una bonita bikoh con un craquelado que a mi personalmente me encanta.

maceta bikoh con anclajes

Ponemos los anclajes y la rejilla de drenaje (importante hacerlo en este orden para que el árbol esté con las raíces fuera el menor tiempo posible)

Ponemos un poco de tierra en la parte inferior de la maceta y elegimos el frente del árbol.

Para las azaleas (y como para la mayoría de acidófilas) suelo usar un sustrato llamado kanuma, que tiene las características perfectas para bonsáis que necesitan una tierra ácida, pues mantenemos la porosidad necesaria, la humedad suficiente y un PH adecuado para que la planta pueda desarrollarse debidamente.

Y ahora el arbolito visto desde abajo, para mostrar las raíces que dejé aproximadamente. Es importante no excederse al cortar las raíces de una azalea, ya que de cortar demasiado cepellón, perderemos parte de las hojas o incluso alguna rama.

raíces satsuki

A continuación ponemos el árbol bien anclado en su tiesto y lo llenamos de kanuma hasta arriba.

azalea anclada

Y por último la foto finnish.

Como se puede observar, el detalle verde de la maceta lo he situado en la parte del frente del árbol, ya que de esta forma logro realzar la belleza tanto de la maceta como del bonsái.

La razón por la que he elegido este frente, es porque las raíces fusionan realmente bien en esta punto, y además es la parte que mayor conicidad tiene el árbol.

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