Pino bonsai

En cualquier exposición o gran colección, además de arces y juníperos, no puede faltar un pino. Los que no conocen el arte del bonsái seguramente queden asombrados al observar un pino con las agujas reducidas y creciendo en tan poca tierra.

Lo cierto es que los pinos presentan características maravillosas: follaje denso y con agujas pequeñas, corteza abotonada y maderas muertas que simulan una imagen más realista y natural.

Hay que distinguir los distintos tipos de pinos que se pueden cultivar como bonsái, ya que no todos son son agradecidos con las técnicas para reducir la hoja.

Tipos de bonsái pino

Como ya hemos adelantado, no todos los pinos son recomendados para formar como bonsái, ya que hay algunas especies como el pino piñonero o el canario forman unas agujan tan grandes, que su formación como bonsái resulta muy complicada. Veamos pues los principales pinos que se emplean en esta arte:

Pinus thunbergii bonsái

El pino negro japonés o “kuromatsu” es una especie originaria de las zonas suaves de japón. Se caracteriza por su madera abotonada de color oscuro, y por sus acículas de pequeño tamaño que crecen en pares.

Los pinos negros son un tipo de árbol muy vigoroso, que en su hábitat natural puede llegar a medir hasta 40 metros.

bonsai pino negro

Se trata de uno de los pinos más comunes para formar como bonsái, ya que son muy resistentes, se adaptan a climas muy variados y con los pinzados correctos puede reducir la hoja muchísimo.

Pinus pentaphylla

El pino blanco japonés, se llama realmente pinus parviflora, pero debido a la forma en la que se agrupan las hojas (en grupos de cinco), se ha popularizado referirse a ellos como pinus pentaphylla, es decir de 5 hojas. En Japón también recibe el nombre de “goyomatsu“.

bonsai pinus parviflora

Los pinos pentaphylla se diferencian fácilmente por el color de sus hojas, que adquiere un tono verde y ligeramente azulado.

El tronco es de color grisáceo, aunque en edades más avanzadas forma escamas de un color más oscuro que se desprenden en láminas.

Se trata de una especie que crece en climas más frescos que el pino negro, y que para adoptar su follaje azulado necesita una temporada de frío. Su cultivo en zonas cálidas o suaves no es recomendable.

Pinus sylvestris bonsái

El pino albar o silvestre es un tipo de pinácea que crece de forma salvaje en los bosques de centroeuropa. Es un especie muy interesante para cultivar como bonsái, ya que sus acículas son realmente diminutas y su corteza, al envejecer, se desprende en láminas mostrando un tronco con tonos rojizos y anaranjados.

bonsai pinus sylvestris

Este tipo de pino, al igual que el pentaphylla también necesita sentir temperaturas frías en invierno. Aunque con cierto cuidado y conocimiento se puede cultivar en zonas como el litoral mediterráneo.

Pinus densiflora

El pino rojo japonés es muy similar al pino sylvestris, tanto por el porte como por las diminutas acículas. En el caso del densiflora o akamatsu, las hojas son ligeramente más alargadas y con un color verdoso más intenso.

pino rojo bonsai

En Japón son muy valorados en jardinería ornamental y como bonsái debido al color rojizo-pardo de su tronco en los ejemplares más viejos.

Se recomienda su cultivo en zonas con un invierno relativamente frío, aunque con los cuidados necesarios puede adaptarse a gran variedad de climas.

Cuidados de un pino bonsái

Evidentemente no todos los tipos de pino tienen las mismas necesidades, aunque al ser de la misma familia si que hay muchas generalidades que se cumplen.

Orientación de los pinos

Los pinos son árboles que crecen en las montañas donde reciben sol prácticamente todo el día. Si no disponemos de una terraza con muchas horas de luz, el pino nunca va a crecer vigoroso. No soportan estar a media sombra y mucho menos a plena sombra, ya que como ya hemos dicho son especies con necesidades de sol muy altas.

De ninguna manera situaremos al bonsái en el interior de nuestra vivienda, ya que necesita sentir el paso del invierno para brotar vigorosamente en primavera. Si lo protegemos del frío, comenzará a brotar antes de tiempo y con velas mucho más débiles.

Riego de un pino bonsái

En su hábitat nativo, los pinos crecen en zonas rocosas y con poca agua. No obstante, para poder llegar a la humedad, los pinos forman raíces pivotantes muy largas y profundas que se adentran en todos los recovecos y grietas que encuentran a su paso.

En el caso del bonsái, los pinos no tienen esta raíz pivotante, por lo que regaremos en cuanto la superficie del sustrato comience a secarse. En el caso de los pentaphylla, tenemos que dejar más tiempo entre riego y riego, ya que no toleran las encharcaciones en el sustrato.

En general los pinos no aceptan el exceso de humedad en la tierra, por lo que hay que evitar un sustrato apelmazado y sobre todo pulverizar las acículas, ya que fomentaremos la aparición de hongos.

Emplear un agua de mala calidad destrozará el PH del sustrato, lo que no es nada deseable en el cultivo de los pinos, ya que necesitan una tierra ligeramente ácida para poder absorber correctamente los nutrientes.

Trasplante de un bonsái de pino

Los pinos se pueden trasplantar a finales del invierno, cuando las velas estén infladas o a finales de verano, justo antes de que comience el otoño.

Las coníferas, y en especial los pinos, son muy sensibles a la poda de raíces. No es aconsejable eliminar más de la mitad del cepellón, a menos que sepamos a ciencia cierta que superará la operación. Por norma general no toleran el lavado de raíces, aunque los pinos negros se pueden trasplantar a raíz desnuda, siempre y cuando se encuentren fuertes.

La gran mayoría de las plantas viven en simbiosis con otros hongos, a los que llamamos micorrizas. Se trata de una relación beneficiosa donde el hongo aporta humedad y abono a la planta, a cambio de recibir una parte de los azucares que los árboles forman en las hojas.
En el caso de los pinos esta simbiosis es realmente importante, y esta es la razón por la cual no debemos eliminar todo el sustrato, ya que también nos desharemos de las micorrizas.

pino micorrizado

En cuanto al sustrato, tiene que ser muy drenante y ligeramente ácido. Una mezcla muy frecuente es akadama y kiryuzuna a partes iguales, o pomice con kiryuzuna a partes iguales.

Reproducción del pino

Los pinos se reproducen casi exclusivamente por semillas. Para una germinación exitosa hay que estratificar las semillas durante el invierno.

También se pueden multiplicar mediante acodo, aunque el proceso es muy lento y no suele ser exitoso, ya que los pinos no tienen facilidad para emitir raíces.

Enfermedades de los pinos

En general no suelen dar problemas de enfermedades ni plagas.

No obstante si no controlamos la humedad, podemos fomentar la aparición de hongos como la roya, los hongos de la cornisa, o podredumbre en las raíces.

En los ejemplares más jóvenes es más común el ataque de las cochinillas, que chupan la savia y debilitan al bonsái.

Metsumi o pinzado del pino

La técnica para ramificar pinos es diferente al resto de árboles y se puede dividir en 3 fases:

Primera fase: A principios de primavera el bonsái comenzará a hinchas las velas (yemas de los pinos). Con la ayuda de unas pinzas eliminaremos acículas en la base de las yemas para concentrar la savia y que crezcan más vigorosas.

Segunda fase: A mediados-finales de la primavera, las velas comenzarán a abrirse y se desplegarán las acículas. Lo que haremos entonces será cortar las velas por la base. Cortaremos todas las velas, excepto aquellas que estén débiles.

De esta forma obligaremos al pino a formar nuevos brotes en las axilas de las acículas que hemos dejado.

A continuación iremos eliminando acículas alrededor de las velas cortadas de la siguiente forma:

En las ramas más altas y vigorosas dejaremos 2-3 pares de acículas por vela, en las ramas medias dejaremos 3-4 y en las ramas bajas dejaremos 4-5. La razón de hacer esto es que los pinos tienen un fuerte crecimiento apical, y siempre tienen más vigor en los brotes más altos.

La tercera y última fase recibe el nombre de mekiri y consiste en seleccionar los brotes que se han formado como consecuencia de hacer el metsumi.

¿Qué brotes eliminamos? Quitaremos con unas pinzas los brotes que crezcan directamente hacia arriba, o hacia abajo, ya que no son deseables desde el punto de vista de la estética del bonsái.

Hacer un bonsái de pino de semilla

Las semillas deben estratificarse durante todo el invierno, en el cajón de la verdura. Para ello prepararemos un envase con una capa de akadama húmeda y enterraremos ligeramente las semillas. Abriremos todas las semanas el envase para airear y evitar un exceso de humedad. Al cabo de 3 meses sacaremos las semillas y las plantaremos directamente en una maceta o bien las germinaremos con algodón. En este caso yo prefiero hacerlo con algodón, porque puedo controlar mejor el porcentaje de éxito.

semillas de pino negro

Una vez se han formado las raíces, iremos trasplantando las semillas a un semillero con akadama al 100%. La siguiente fase es la más importante para poder formar un nebari correcto desde el primer momento. Consiste en eliminar la raíz pivotante del plantón para conseguir que las raíces sean más finas y numerosas.

esquejado de pino negro

El momento para cortar la raíz pivotante es justo cuando el pinito aún conserva los cotiledones (primeras hojas, que salen del embrión de la semilla). A continuación aplicaremos hormonas enraízantes a la base y volveremos a plantar los pinos en el semillero.

semillero de pinos negros

Si hacemos esta operación en el momento oportuno, no habrá problema para que enraícen de nuevo y en pocos meses estarán brotando vigorosamente.

Al año siguiente podemos separar los pinitos en macetas indivuales para comenzar su formación como bonsái

trasplante pino negro

Tal y como se puede observar gracias al proceso de esquejado el pino ha formado unas raíces que se bifurcan desde la base, lo que es muy deseable para formar un buen cepellón.

pino thunbergii brotando

Durante los siguientes años dejaremos que el pino crezca libremente para conseguir un tronco más grueso. Abonaremos en abundancia para que el árbol esté bien nutrido y vigoroso.

Una vez el plantón esté asentado y tenga un grosor de tronco considerable, podremos plantarlo en akadama y kiryuzuna a partes iguales, ya que los pinos prefieren un sustrato ligeramente ácido.

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