Bonsái de almendro

Los bonsáis de almendros son árboles muy valorados, debido a su caracterísica floración blanca que se produce a principios de año.

La craquelada corteza que forman los ejemplares más viejos, son de una belleza sinigual, muy parecidas a las de los prunus mume japoneses.

bonsai almendro en una exposición

Por estas magníficas características, el almendro es un árbol con mucho potencial en el mundo del bonsái, aunque sus cuidados no son especialmente fáciles y no se cultiva especialmente bien en maceta.

Cuidados de un almendro bonsái.

Los almendros no son demasiado exigentes en cuanto a su cultivo, aunque no acaban de adaptarse especialmente bien a zonas extremadamente calurosas.

A partir de 35 grados se detiene su actividad fotosintética, y con más de 40 grados, el árbol comienza a sufrir daños en las hojas, tronco y frutos, como consecuencia de la deshidratación.

Riego de un almendro

Los almendros toleran bastante bien la falta de agua, razón por la cual se puede cultivar en condiciones de secano. No obstante, el principal problema es la humedad, que puede afectar en el crecimiento vegetativo en las fases de humedad extrema o falta de ella. Lo ideal sería que se mantuviese una humedad constante a lo largo del año.

Cuando cultivamos un bonsái, el tipo de tierra suele ser porosa y mucho más escasa que si se plantase en el suelo, por lo que debemos de controlar la parte superficial del sustrato, que es la que nos va a indicar si el árbol necesita agua o no.

flor del almendro

Regaremos el bonsái en cuanto la tierra comience a secarse, y prestaremos especial atención en los días más calurosos y con mucho viento, ya que éste favorece la transpiración.

Trasplante de un almendro

Los almendros se deben trasplantar muy temprano, ya que comienzan a florecer el comienzo del año.

Hay que fijarse en las yemas antes de realizar la operación, ya que estas son las que nos van a reflejar la actividad vegetativa de la planta.

Soportan relativamente bien la poda de raíces, pero suelen secar ramas cuando es demasiada drástica. Por esta razón, iremos con más cuidado con ejemplares más avanzados, ya que es muy complicado formar una ramificación muy desarrollada en un bonsái de almendro.

En cuanto al tipo de tierra, emplearemos una combinación drenante como akadama y kiryu al 70-30 o akadama y pomice a partes iguales. El PH ideal de un almendro se sitúa en torno a 5,5 y 8,4, por lo que es recomendable emplear un agua de calidad.

Ubicación de un almendro

Los almendros necesitan una gran insolación para crecer adecuadamente. Lo ideal será exponerlos en una orientación este, donde reciba el sol de la mañana. En situaciones sombreadas o de semisombra, las hojas comenzarán a languidecer, y la densidad de éstas será cada vez menor.

Abonado de un almendro bonsái

Como en todas las especies, se recomienda emplear un abono orgánico y de liberación prolongada, ya que la planta irá absorbiendo los nutrientes de forma paulatina. Hay que fertilizar al árbol en toda la etapa de crecimiento, ya que es donde mayor capacidad de absorción tiene el árbol.

Se deberá ir reponiendo las bolitas o pellets que se vayan descomponiendo y cambiándola por nuevas, ya que así conseguiremos una fertilización óptima, y evitaremos que el sustrato se compacte en exceso.

Poda de un almendro

Los almendros ramifican bastante mal, razón por la cual hay que ser muy constante con los pinzados y las podas, ya que de lo contrario las ramas alargan mucho, pero con muy poca densidad.

Lo ideal es esperar a que termine la floración para pinzar las ramas, ya que si cortamos antes, corremos el riesgo de perder las yemas de flor. También podemos hacerlo a principios de verano, ya que en este punto las ramas habrán alargado en exceso.

Si el árbol está muy fuerte, podemos realizar un defoliado parcial a principios de verano, de esta forma conseguiremos una segunda brotación con una hoja más pequeña.

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